Por una vez no tengo miedo de vivir, de avanzar o de ser
valiente. Y aunque puede ser una finita y efímera etapa la estoy disfrutando. Sé
a dónde va mi vida, tengo mis pequeñas y grandes metas y aunque estoy asustada
porque el futuro me guste o no me asusta, sí estoy emocionada por lo que está
por venir.
Soy una persona realmente controladora. Planeo mentalmente
miles de detalles que hasta a mí me parecen ridículos. Algunos podrían pensar
que todo ese trabajo mental puede dejarme exhausta, pero no lo hace porque es
parte de mí, de mi persona. Y ahora estoy intentando ceder ese control que me
proporciona una seguridad tan necesaria como el respirar. ¿Por qué hacerlo?
¿Por qué ceder algo que te es vitalmente necesario? Pues porque no estoy
viviendo realmente. Esa faceta de mi persona no me deja vivir sino solo sobrevivir.
Me sorprende las ganas que tengo de estar con otras
personas, porque soy demasiado independiente y es realmente satisfactorio y
agradable dejarse querer.
¿Miedo al rechazo? Sigue estando ahí, latente y a la espera
de aparecer en cualquier momento, pero ¿de qué me sirve salir corriendo y estar
siempre asustada? ¿De qué sirve no querer que nadie traspase esas barreras
supuestamente enormes que en realidad son de cartonpiedra? Para lo único que
sirve es para hacerme daño a mí misma, lo que es una soberana estupidez por mi
parte.
Gracias a todos por leer y gracias a todas esas personas que
comparten su vida conmigo. Intento ser mejor persona como he dicho infinidad de
veces y sólo aquí puedo decir todo lo que siento realmente y hoy es de esas
veces en las que escribo algo bueno sobre mí y me encanta saber que alguien más
ha comportado este momento. Así que por todo eso y más, gracias.