Crecer es horrible.

Crecemos, nos hacemos mayores y olvidamos la esencia de ser niños.
Esos momentos en que con jugar con pompas de jabón ya éramos felices.
Esos momentos en que todo era nuevo; cada planta, cada animal y cada persona. Ahora en cambio con nuestras metas, nuestros sueños y nuestros planes, hemos eclipsado toda sensación que sentíamos cuando éramos pequeños.

“A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.”  
El principito.

Yo he tenido una infancia feliz y me siento afortunada. Habrá personas que vivieron experiencias horribles y prefieren olvidarlo todo. Pero afortunadamente no es mi caso.
Adoraba correr, saltar y jugar.
Adoraba salir al recreo y coger caracoles, y cuanto más grandes eran mas me gustaban. Adoraba sentarme con mi padre los fines de semana y ver Goku (dragon ball) juntos. Recuerdo como después jugábamos a que yo era Goku y él uno de los malos.

Me encantaba comprar paquetes de patatas solo por los tazos de Pokemon.
Me encantaba ser ladrón en el poli y ladrón.
Yo crecí en un lugar, donde cada semana había una moda nueva: la bici, los patines, las Barbies, el matar… ¡Oh Dios! Como me gustaba jugar al matar.
Era un lugar donde incluso hicimos películas, representado personajes de One piece o superhéroes.

También está esa primera vez que te gusta un chico, “Una chica nunca se olvida del primer chico que le gustó”. AMÉN.
Te gustaba ese chico y todo en él era perfecto, desde pegarte pellizcos hasta balonazos. Luego llegaba tu amiga y pasaban dos cosas: o que te decía “si te pega es que le gustas”, cosa un tanto estúpida pero nosotras nos lo creíamos; o a él le gustaba ella y eso era como la muerte.

El caso es que nos hacemos mayores y maduramos, pero cada año que pasa y cuantas más responsabilidades tenemos, más recordamos aquellos tiempos en lo que con solo decir “tú la llevas” empezaba la diversión.

1 comentarios:

cuartomenoscuatro dijo...

El matar es el mejor juego que existe.. jope qué recuerdos.. los tazos de Pokémon, ver Oliver y Benji en la 1 a las 8 de la mañana, los gusanos de seda, los cultivos de caracoles.. buf..

Qué pedazo de entrada Mónica, me encanta :)

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