Diálogo entre la lógica y tú.

-          ¿Cómo se siente?
-          Bien.
-          ¿Cómo se siente?
-          Ya le he dicho que bien.
-          Esa es la respuesta de los desgraciados. ¿Se siente usted desgraciado?
-          No.
-          ¿Y es feliz?
-          No.
-          ¿Cómo se encuentra en este momento?
-          Vacío. Sin aliento. Dolido.
-          ¿Me piensa decir el porqué?
-          No.
-          Perfecto. ¿Está usted cómodo?
-          No.
-          ¿Por qué?
-          Porque ya no hay vuelta atrás.
-          ¿A qué se refiere?
-          A nada.
-          ¿Por qué no se comunica conmigo?
-          No le conozco.
-          Sí me conoce, sabe perfectamente quien soy. ¿Tanto miedo tiene de no aceptar lo que le está pasando?
-          No le tengo miedo a nada.
-          Miente.
-          Lo sé.
-          ¿Por qué me miente?
-          Porque la verdad es muy cruel.
-          ¿Y cuál es?
-          No es de su incumbencia.
-          Sí lo es. Es más, sé que le sucede. ¿Le duele mucho?
-          Sí.
-          ¿Puedo verlo?
-          No.
-          Está bien. ¿Cree que tardará mucho en sanar?
-          No lo sé.
-          ¿Cómo sucedió?
-          No lo sé.
-          De nuevo, miente.
-          Sí.
-          Le diré lo que le pasa y una cura.
-          No hay cura.
-          Es usted un miedica, un insensato, un cobarde, un loco.
-          Gracias.
-          No he terminado.
-          Continúe pues.
-          Es usted un estúpido, un mentiroso, un farsante, un embaucador, y muchas barbaridades que no le diré por educación.
-          ¿Y?
-          ¿Y?
-          ¿Eso es todo?
-          No. Ahora debe usted guardar cama.
-          ¿Ya está?
-          No, debe relajarse, debe evadir su mente de cualquier pensamiento cruel y despiadado que intente acabar con su serenidad.
-          No puedo.
-          ¿No puede? ¿No quiere? ¿O le es más fácil dejarse caer en los abismo de su mente?
-          Las tres opciones me son válidas.
-          Es usted una verdadera molestia.
-          Gracias.
-          Olvidé todo, déjelo atrás y avance. No se estanque.
-          Imposible.
-          Imposible es hacerle entrar en razón.
-          Lo sé.
-          Su vida no ha acabado.
-          Lo sé.
-          Pues coja fuerzas y luche por usted, luche por su persona, luche por algo mejor. 

2 comentarios:

cuartomenoscuatro dijo...

Tú ere tontísimaaaaaaaaa!
Que no está bien la entrada dice.. anda y acuéstate ya Mónica!
TSSSS!

Alff dijo...

Esta entrada da en qué pensar.
"-Continúe pues.
-Es usted un estúpido, un mentiroso, un farsante, un embaucador, y muchas barbaridades que no le diré por educación."Es en lo que, últimamente,pienso exclusivamente.

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